Freitag, 16. November 2018

Sohbet de la Semana 46-18



Sohbet 46-18

Hazrat Inayat Khan habla de sus años en India: 
El Nizam de Hydrabad

En la India no había educación musical en las líneas como es habitual en el mundo occidental. El único lugar para un músico era estar en los palacios de los Maharajás o Nawabs. En ningún otro lugar. Pero los maharajás y los nawabs, que podrían estar interesados en música y filosofía profunda, sólo estaban interesados en dólares o en el cricket o el polo. Había poco conocimiento de la música en ellos. Así es fácil ver cómo era la situación sin un lugar para presentarme ante un público, y sin oportunidad en los palacios.

Pero yo tenía un gran deseo de introducirme ante el Rajá más prominente, el Nizam de Hydrabad, y ser presentado ante él. Así que fui a Hydrabad y hice saber a la gente que yo deseaba hablar con el Nizam e tocar mi música ante él.

La respuesta fue: ‘Si quisieras ver a Dios, podríamos decir: sí, eso es posible, pero ver al Nizam, no, eso no es posible’. Algunas de las personas a las que se lo mencioné dijeron: ‘Sin duda, debes estar loco. Tanta gente talentosa en arte y música viene y se queda por años y años, hasta que han gastado todo su dinero; y sin embargo, todos quedaron decepcionados. Es la cosa más difícil del mundo obtener una presentación ante el Nizam'.

Así que cuando dos o tres personas dijeron lo mismo, no le pregunté a nadie más. Pero mi determinación y la fuerza de mi deseo eran tales, que sentí que yo debía tener éxito o morir. Fui a casa y me senté en silencio para decírselo a Él, cuando no había nadie alrededor que escucharía. Sentí que no podía contárselo a nadie más.

Por las noches me sentaba, con mis sentimientos atados a asuntos celestiales y a Dios y cerraba los ojos. En aquel tiempo aún no sabía nada de meditación o concentración, así que me senté callado y pensé en Él, que es el Creador, el Sustentador, El que responde a todos los deseos. Como Cristo había dicho: ‘Si deseas algo de tu Padre celestial, ruega por ello. No te dará sólo una piedra’.

Después de unos días llegó una sorpresa. Como dice Sa'adi: 'Sucedió: Él que ayuda siempre está ocupado ayudando; mi preocupación por mis asuntos es parte de mi enfermedad. Es la enfermedad de la vida no parar de preocuparnos; pero al mismo tiempo, Él es siempre quien se ocupa preparándo lo que el devoto quiere, lo que yo busqué'.

Con mucho cariño, querido Murshid, más y más como un hermano para mi.

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Cordialmente

Puran

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