Freitag, 15. Juni 2018

Sohbet de la Semana 24-18


Sohbet (24 - 18)

Ibn’Arabi cuenta una historia de Al-Andalus, 
sobre lo que experimentó 
con Abu ‘Ali Hasan al-Shakkâz, el curtidor


Hasan al-Shakkâz fue uno de nuestro grupo en Sevilla y murió en esa ciudad, siendo uno de los que sirvió a nuestro Shaikh al-'Adawî hasta su muerte. Hasan era muy propenso a llorar y las lágrimas rara vez se ausentaron en sus ojos. Solía ​​tener compañía con un tío mío por parte de mi padre, que era uno de los miembros de la élite de la Gente de Dios.

Él siempre estaba ayunando y a menudo seguía la práctica del ayuno diurno y nocturno (wisâl). Oraba mucho y evitó la compañía de todos salvo los de su propia gente. Estaba dotado de un gran sentido de humor para temas de espíritu sincero, pero odiaba la falsedad y no aguantaba a los mentirosos.

Un día fue al barrio de Banû Sâlih para empapar algunas pieles en el Guadalquivir y luego estirarlas al sol, era curtidor de profesión. Mientras lo hacía, pasó una mujer de Sevilla. Los sevillanos y sus mujeres son un pueblo ingenioso y llenos de gracia. Llamó a su compañera y le susurró que disfrutarían de una broma a costa del tipo, ya que era curtidor. 

(Aquí debemos explicar que la palabra shakkâz significa un hombre que se dedica a blanquear y ablandar pieles; pero los sevillanos también lo utilizan como sobrenombre para hombres que no se relacionan con mujeres, dicho en broma: hombres con miembros blandos como las pieles con las que trabajan.)

La mujer vino y se acercó a él, pero él estaba absorto en Invocación, que repitió incansablemente. Ella dijo: 'Paz sea contigo, hermano'. Él devolvió el saludo pero volvió inmediatamente a su Invocación. Entonces ella preguntó qué hacía para ganarse la vida.

Hasan le dijo que lo dejara en paz, conociendo muy bien el motivo de su pregunta. Pero ella dijo: ‘No te escaparás tan fácilmente’ y le dio un guiño a su compañera.

Así Hasan respondió sonriente: ‘Remojo lo que está seco, ablando lo que es rígido, y arranco lo que es peludo’. (evitando así el uso de la palabra shakkâz). Entonces, ella se rió y dijo: ‘Queríamos atraparlo, pero él nos ha vencido’. Hasan al-Shakkâz era un hombre de gran influencia interior, muy sano de corazón, y nunca guardaba rencor contra nadie. Él estaba felizmente inconsciente de comportamientos humanos y ni siquiera podía imaginar cómo alguien podría desobedecer a Dios. 

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Cordialmente

Puran 

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