Freitag, 9. Februar 2018

Sohbet de la Semana 06-18


Sohbet (06-18)
honorando el URS de Murshid - (día de Boda con su Bien-Amado)
como dicen los Sufíes - 5 Febrero de 1927

Hazrat Inayat Khan habla de su tarea
y de lo que encontró en el Mundo Occidental


Encontré mi trabajo en Occidente la tarea más difícil que podría haber imaginado. Trabajar en Occidente por una causa sagrada fue como viajar en una tierra montañosa, no como navegar en el mar, que es liso y nivelado. En primer lugar, yo no era un misionero de una cierta fe, delegado en Occidente por sus seguidores, tampoco fui enviado al Occidente como representante de un culto oriental por algún Maharajah. Llegué al Occidente con Su Mensaje, a Cuya llamada yo había respondido, y no había ningún apoyo terrenal que me respaldara en mi misión, excepto mi fe en Dios y mi confianza en la Verdad.

En los países donde no conocía a nadie, donde no tenía recomendaciones, sin conocidos o amigos, me encontré en un mundo nuevo donde el comercialismo se había hecho el tema central. A medida que trabajé más superé las dificultades iniciales del idioma, mi dominio del lenguaje mejoró.

El prejuicio contra el Islam en Occidente fue otra dificultad para mí. Muchos piensan que los sufíes representan el lado místico del Islam, apoyados por enciclopedias que todos definen sufismo como surgido del Islam, y todos se sintieron confirmados al saber que soy musulmán de nacimiento.

Muchos consideraron que la idea de la fraternidad universal era un pecado contra la virtud moderna llamada patriotismo nacional. Mi mensaje de paz a menudo se interpretaba como algo que occidentales definen como ‘pacifismo’, considerado desfavorable por muchos. Muchos piensan que nosotros los orientales somos demasiado ajenos a su naturaleza occidental, que ni siquiera pueden cuidarse a sí mismos y están atrasados en la civilización moderna, detrás del tiempo; solo en círculos filosóficos y literarios, la filosofía de la India se considera antigua.

Además, a menudo sentí el prejuicio de color que existe en diferentes lugares en el Oeste como un obstáculo en mi camino. Algunos separan la religión occidental de la oriental, diciendo que las religiones orientales son para los pueblos orientales y el cristianismo, la religión occidental, para Occidente; la mayoría de las imágenes de Jesucristo están pintadas al estilo occidental, olvidando por completo que el Maestro mismo era del Oriente.

Durante la Primera Guerra Mundial, cuando estaban sospendidas mis actividades musicales, la paciencia era el único medio de sustento para mí y mi familia. Sin embargo, siempre ofrecimos una sonrisa de bienvenida a los amigos en nuestra mesa.

En nuestros peores momentos tuve conmigo la ayuda y la simpatía sin pretensiones de la señorita Goodenough. Ella compartió conmigo su pan, y ella me protegió de los duros y suaves golpes, provenientes tanto de mis amigos como de mis enemigos, demostrando así ser un amigo en tiempos de necesidad aguda.

Siempre percibí sospechas desde todos lados, luces inquisitivas arrojadas en sospecha que el Movimiento que yo había fundado podría ser político, esto siempre dificultaba mi trabajo, para mi profunda tristeza.

Hubiera sido muy feliz sentado con mi Vina en la mano en algún rincón del bosque, en soledad, y nada mejor yo hubiera pedido. Llegó un momento en que no podía reservar el tiempo suficiente para continuar con mis prácticas musicales, lo que era una pérdida demasiado grande para que mi corazón la pudiera aguantar. Sin embargo, tuve que soportarla, porque cada momento de mi tiempo estaba absorto en la obra.

Yo anhelaba especialmente la música de la India, el fluido dentro del cual mi alma se había nutrido desde el momento en que nací en la tierra. Pero para mi música el suelo de la India era necesario, el jugo de ese suelo para que yo pudiera vivir, el aire de la India para respirar, el cielo de la India a contemplar, y el sol de la India para inspirarme.


Con profunda gratitud a ti, mi querido Murshid – más y más como un hermano para mi!

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Cordialmente

Puran 

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