Freitag, 30. Juni 2017

Sohbet de la Semana 26-17


Sohbet (26-17)

Sirkar van Stolk cuenta de su vida con Hazrat Inayat Khan  


Hasta el más práctico y crítico de los seres humanos estaban impresionados con Hazrat Inayat Khan; y nunca olvidaré su encuentro con mi propio padre.

En los años tempranos de mi vida, Padre había esperado que yo lo sucediera en el comercio de la familia; pero después de encontrar a Murshid le conté que esto ya no era posible. Yo quise seguir un sendero interior.

Aunque estaba profundamente decepcionado, mi padre aceptó mi decisión con una notable gracia. Era natural, sin embargo, que quisiera conocer al hombre que había influido tan profundamente en su hijo; y fue en parte por esta razón que arreglé, a nuestro regreso de Alemania en 1924, que Murshid podía quedarse unos días en nuestra casa en Holanda.

Padre no era en absoluto un místico, ni una persona religiosa en el sentido usual de la palabra, pero era un estudiante muy profundo de seres humanos. Él buscaba a menudo el contacto con cualquier persona de autoridad en asuntos filosóficos o espirituales que pudieron tener algo de valor a impartir. Pero, como él mismo tenía una mente brillante, no se dejaba impresionar fácilmente por sus ideas.

En la primera noche de la estancia de Murshid con nosotros, Padre lo invitó a su estudio después de la cena. Durante mucho tiempo permanecieron allí juntos, profundamente en conversación, mientras yo me retiraba a la cama. Empecé a leer, y todavía estaba leyendo horas más tarde, cuando la puerta del estudio se abrió de nuevo.

Padre subió a mi habitación y se sentó lentamente en el borde de mi cama.

‘Mi chico, muchacho’ dijo, acuentuando las palabras con golpes del índice, este Maestro tuyo es la personalidad más grande que he conocido. ¿Sabes por qué? Porque es el único que conozco que vive lo que enseña.

¡Con profunda gratitud, querido Sirkar, por tu trabajo y testimonio!

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Cordialmente

Puran 

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