Freitag, 2. Juni 2017

Sohbet de la Semana 22-17


Sohbet (22-17)

Sirkar van Stolk cuenta de sus viajes con Hazrat Inayat Khan  


De 1924 a 1926 viajé a todas partes con Murshid en sus extensos viajes por Europa y América. Tuve que preparar sus conferencias con muchos meses de antelación, preferentemente a través de las universidades de las grandes ciudades: Ginebra, Berlín, Estocolmo, Oslo, Copenhague, Londres, París, Roma, Nueva York y San Francisco fueron algunas de ellas.

Durante este período, tuve que ir a la habitación de Murshid cada noche y hacer mis prácticas de meditación en su presencia. Él era muy exigente controlando y guiándome, y era empático en sus instrucciones que yo debía hacer estas prácticas exactamente como él había indicado. Esto iba a ser invaluable para mí en mis años posteriores, tanto para mí mismo como ayudando a los demás.

Un día, cuando habíamos terminado una gira muy agotadora de conferencias en varias ciudades suizas, cogimos el tren hacia Florencia. Yo me sentí lejos de estar bien, extremadamente exhausto, y no podía dejar de inmersarme en una silenciosa queja interior mientras estaba sentado en el rincón del carruaje. De repente Murshid interrumpió mi ensueño.

‘¡Mira esta maravillosa puesta de sol!’ dijo. Por primera vez, la miré. El hermoso paisaje italiano por lo que pasábamos estaba bañado en los colores más ricos y espléndidos, pero hasta aquél momento no lo había ni siquiera notado, tan inmerso estaba en mi autocompasión.

‘Imagínate’, prosiguió Murshid, ‘¿cómo sería si el sol apareciera sólo una vez cada mil años? Piensa en los libros que se escribirían al respecto, y cómo aquellas personas que habían tenido el privilegio de vivir en el momento de su aparición serían envidiadas por aquellos que nunca habían podido verlo. Sin embargo, muchos de nosotros que vemos este milagro cada día de nuestras vidas apenas lo apreciamos en absoluto. Lo tomamos por garantizado.

Me sentí profundamente humillado mientras volvía a contemplar la puesta de sol con ojos maravillados.

‘Nunca deberíamos olvidar esto: el hecho que estamos permitidos vivir en la tierra es un tremendo privilegio’, continuó. ‘Es una maravillosa oportunidad para evolucionar espiritualmente; y por este solo hecho - de poder encarnarnos - nunca podremos ser lo suficientemente agradecidos. ¡Cuán pocos de nosotros realmente valoramos las cosas buenas que incluso los más pobres reciben todos los días de Dios! Creemos que tenemos derecho a ella - cuando en realidad no tenemos derecho a nada en esta tierra. Hay millones de almas en las esferas interiores esperando la oportunidad de la encarnación; para la oportunidad de desarrollar su conciencia y capaci-dades que es ofrecida por la vida en este mundo.

En todo momento, debemos tratar de volvernos más conscientes y más agradecidos; para la fuerza de nuestra vida, para el sol, para nuestra comida, y para los mil otros beneficios dados libremente, generosamente cada día por Dios’.

La puesta de sol sobre el paisaje italiano desvaneció, pero las palabras de Murshid nunca desvanecieron en mi corazón.

Con profunda gratitud, querido Sirkar, por tu trabajo y testimonio.

*       *       *

Cordialmente

Puran 

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen