Freitag, 28. April 2017

Sohbet de la Semana 17-17


Sohbet (17-17)

Ibn’Arabi cuenta una historia de Al-Andalus, sobre lo que experimentó 
con Abu ‘Abdallah Muhammad al-Sharafi... 


Shaikh Al-Sharafi solía rezar las cinco oraciones prescritas en la mezquita del viernes de 'Udais en Sevilla. Cuando oraba, las lágrimas caían sobre su barba como perlas. Vivió en la misma casa durante cuarenta años sin luz ni fuego, dedicándose asiduamente a la adoración.

Nunca rezaría dos veces en el mismo lugar de la mezquita. Puesto que nadie se atrevía a pedirle abiertamente que orara por ellos, quien quisiera beneficiarse de sus súplicas buscaría ver dónde el Shaikh oraba en la mezquita y luego iba a rezar junto a él. Entonces el Shaikh se sentó para hacer sus súplicas, y la persona que deseaba su ayuda haría su propia súplica en voz alta, a la que el Shaikh agregaría el Amen, tal era la fuerza de su súplica.

Un día vio a un niño con una cesta de hinojos en la cabeza, y el muchacho parecía muy angustiado. El Shaikh mostró simpatía al muchacho que buscaba su súplica. Mientras tanto, una multitud se había reunido alrededor de ellos. Cuando le preguntó al muchacho, lo que le angustiaba respondió que su padre había muerto, dejando a varios niños pequeños sin medios de apoyo; su madre le había pedido que tomara el hinojo que tenía y, si fuera suficiente, para venderlo por un día de comida para la familia.

Al oir esto el Shaikh lloró, y, poniendo su mano en la cesta, tomó unos pocos granos. Entonces le dijo al muchacho: ‘Éstas son buenas plantas, muchacho; así que ve a decirle a tu madre que tu tío de Aljarafe ha tomado parte de ellas, y ahora está en deuda con vosotros’.

Uno de los comerciantes entonces tomó la cesta y dijo: ‘El Shaikh ha tomado algo de ella, por lo que está llena de su bendición'. El comerciante fue y pagó a la madre del chico setenta dinares mu'min para la canasta.

El comportamiento del Shaikh fue pura misericordia.


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Cordialmente

Puran 

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