Montag, 23. April 2012

Shivaji

Historia sufí de la semana

Hay en la historia de la India un relato de la vida de Shivaji. Era un joven atracador que solió sorprender a los viajantes pasando cerca del lugar donde vivió, y les robó de todo que podía.

Un día, antes de empezar su trabajo, llegó a un sabio, lo saludó y dijo:
«Sabio, yo quiero tu bendición, tu ayuda en mi ocupación.» El sabio le preguntó cual era su ocupación. Él dijo: «Soy un ladrón poco importante.» El sabio dijo: «Sí, te doy mi bendición.» El ladrón era muy contento, se fue y tenía más éxito que antes. Feliz, volvió al sabio, le saludó tocando sus pies y dijo: «Qué bendición es ser exitoso!» Pero el sabio dijo: «Todavía no estoy satisfecho con tus tareas, yo quiero que tu seas más fructuoso. Buscate tres o cuatro salteadores y forma una banda, entonces sigue con tu trabajo.» Así se juntó con cuatro o cinco otros que vinieron con él, y de nuevo tuvo gran éxito.

Otra vez volvió al sabio y dijo: «Yo quiero tu bendición.» El sabio dijo: «Aquí lo tienes. Pero todavía no esto satisfecho, cuatro ladrones son muy pocos. Deberías hacerte jefe de una banda de veinte.» Así encontró veinte ladrones, y paso a paso había un centenar de ellos. Entonces el sabio dijo: «No estoy satisfecho con el poco labor que haces. Sois una pequeña armada de hombres jóvenes. Deberías hacer algo grande. Porqué no atacar las fortalezas de los Mogoles, y echarlos, así que en ese pueblo podremos gobernar a nosotros!»

Así hizo, y un reino fue establecido. El próximo paso del ladrón hubiera sido de formar un imperio en país entero. Pero murió. Si hubiera vivido, hubiera formado un imperio.

El hubiera podido decir: «Qué mala cosa, que cosa fea estás haciendo. Vete a la fábrica y trabaja!»

Pero el sabio vió de que Shivaji era capaz de hacer. Ser ladron era su primera lección, su ABC. Había solo que hacer pocos pasos más para volverse a ser el defensor de su país, el sabio se había dado cuenta que ib a ser rey, para salvar su pueblo de los Mogoles.

Los ladrones no vieron esto. El joven no pensó en esto, el sabio lo empujó hacia la tarea.
El sabio no lo empujó a robar, lo estaba preparando para una gran tarea.

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