Samstag, 14. April 2012

Mira Bai

Historia sufí de la semana

Mira Bai era casada con el Raja de Udaipur, pero muy pronto su afición en la vida se volvió a cosas muy ajenas a las de su marido. Él, siempre atraído por los placeres de la caza y de los fusiles, por dar grandes espectaculos de baile y de interpretación, se irritó mucho por la forma en que Mira Bai vió sus diversiones.

Ella no estaba interesada en ninguna de esas cosas y poco a poco dejó de mostrar deleite; su mente empezó a ser atraído por aspectos de la vida muy distintas, a sentir compasión con el destino de sus servidores y los pobres en el reino, por la filosofía y poesía.

Por fin el Raja, en una rabia irrazonable ante su creciente absorbción en pensamientos y preguntas que eran extraños a su naturaleza, rechazó verla o tratarla con el respeto que le debía en la corte. Mira Bai tomó estos insultos tranquilamente y con paciencia, con sus costumbres dulces y gentiles, y se retiró a un templo, donde se dedicó enteramente al estudio de la filosofía y religión, y a la cuida de los pobres y desafortunados.

La belleza de sus himnos de alabanza, la musica con la poesía que compuso y cantó en alabanza a lo Divino, poco a poco se difundió a través del reino de Udaipur; y muchos se sintieron atraídos al templo donde vivió, por su gran piedad y sabiduría. Después de un tiempo su fama llegó a la corte del emperador Akbar; y él, enteramente absorbido por sus pensamientos y los versos dulces de su canto que le fueron cantados, decidió que él mismo se iría de pelegrinaje a verla.

Y así, en ropa de mendicante, salió con Tansen, el músico divinamente inspirado, sabio del misterio del sonido, como lo era Orfeo entre los Griegos. Entraron en el templo desconocidos, y escucharon a Mira Bai, y Akbar era tan conmovido por su musica y poesía que le regaló un collar precioso, con gratitud y veneración. Mira Bai recibió el collar y lo puso alrededor del cuello de la estatua de Krishna en el templo, que ella admiraba como símbolo de lo más Divino.

Después que cada uno en el templo vió el collar, se reveló que era el mismo Akbar que lo había regalado.

Cuando el Raja de Udaipur escuchó la noticia de visita y regalo de Akbar se sintió profundamente insultado, y con gran rabia ordenó a Mira Bai de dejar su reino. Así ella dejó el templo y su reino y fue a Dwarka, donde vivió el resto de su vida en reclusión; y desde allí su fama se extendió hasta las fronteras del imperio, y sus himnos fueron amados y no solo su gente los cantó sino todos los pueblos de la India.

El azafrán de la virtud y el contentamiento
desvanece en el agua de amor y afecto.
Nubes rosas y rojas de emoción están volando por los aires
Lluvia de colores sin limites.

Todas las cubiertas de la vasija de barro de mi cuerpo están ampliamente abiertas,
he botado toda vergüenza delante el mundo.
El Dueño de Mira Bai es el que mantiene las montañas, el dulce amante.
Sacrifico a mí misma en devoción ante sus pies de loto.


Más poemas de Mira Bai - clica aquí
Una de las muchas canciones suyas - clica aquí

Keine Kommentare:

Kommentar veröffentlichen